lunes, 3 de febrero de 2014

I VÁLIDA NACIONAL DE CICLISMO DE MONTAÑA, Dudebike, Turmero

Ayer, día de la candelaria en Venezuela, se celebró la I Válida Nacional de Ciclismo de Montaña. Yo por primera vez participaba en alguna de estas válidas nacionales. Empecé con suerte en un circuito de lujo para el “mountain bike” venezolano, pues algunos lo catalogaron como el más completo y exigente hasta ahora. 

El sábado pasado fui con Ro a conocer el circuito, nos impresionó de buena manera y comprobamos que no eran exageraciones los buenos comentarios de Luis Carmona del mismo. Ese sábado fuimos nosotros dos nada más, yo recorrí dos vueltas y Ro unas cuantas más. Compartimos con el Sr. Williams y sus dos hijos (ahora “cocoraspao" los tres)  con quienes hicimos la primera vuelta, lamentablemente el Sr. Williams se desgarró el músculo del brazo haciendo el recorrido y no pudo continuar, ni competir. Ese día presencié dos caídas más, bien aparatosas, así que sabía que una de las estrategias para la carrera era correr “sin atore”, valía más terminarlo completa y evitar caídas. Sin embargo, sacar montada gran parte del recorrido me daba mucha ventaja, y gracias a Ro principalmente y también a Pirata que me han enseñado, me va muy bien en circuitos técnicos como este. 

Salimos a golpe de 6 am. desde mi casa con Pirata que se vino con nosotros, y por Maitana nos encontramos con Jay (Giancarlo Freytez) y su familia, con Pecchio y Carlos Rivero (que iba con Luis Carmona). Nos fuimos en caravana y se nos unió el equipo de apoyo en La Encrucijada, conformado por el Sr. Rómulo, Romulín y Carola. Así llegamos a “Dudeland” o “Dudebike” en Araguaventura, Edo. Aragua, en Turmero. La Federación (Venezolana de ciclismo de montaña) estaba inscribiendo todavía participantes por un lado, y dando los números a los que estabamos inscritos por el otro. Nos organizaron en dos mangas. La primera, teníamos que dar dos vueltas al circuito, donde corrimos las categorias: master A femenino (la mía) y juvenil femenino, master C masculino y juvenil masculino, Sport y mayor a 100kg. Y la segunda manga, donde corrieron: elites masculino (5 vueltas) y elite femenino, master A masculino, master B masculino, etc, ellos tenían que dar 4 vueltas. 


Mi manga arrancó a eso de las 9:30am. ya había bastante calor, y sobre todo, humedad. Las mujeres arrancamos adelante, lo cual fue un gran alivio. Me dieron mi besito de la buena suerte y arrancamos duro, me fui detrás de otras 3 y antes de entrar a la montaña pude pasar a una, te ponían a dar vueltas en el vallecito y laguna que estaban a la vista de todos (formaba parte del espectáculo). Tenía algunos obstáculos, bajadas pronunciadas (toboganes) y con una subida te adentrabas a la ruta dentro de la montaña, entré de tercera.




Cortesía L.Hernández

El vallecito de obstáculos, Tomada de Facebook de Comisión Nacional Ctt FVC

"Singletracks", “drops", raíces, codos pa´rriba, codos pa´bajo, toboganes, polvo, polvo y más polvo, picas, “dubidubi” o “Subibajas”, zanjas, laberinto .... El laberinto particularmente me pareció muy bien armado, dabas montones de vueltas bien demarcadas, que lograban desubicarte, recuerdo que en la primera vuelta, ví entre los arboles a una competidora en esta parte, y no sabía si estaba adelante o atrás de mi, de todas formas apreté. Cuando por fin salías del laberinto, seguían los Singletrack, drops, codos pa´rriba y codos pa´bajo, etc, hasta que llegabas de nuevo a donde estaba todo el público, a darle la vuelta a la laguna, al arbolito y para arriba otra vez a adentrarse en la montaña por otra vuelta.


Yo terminando la primera vuela (cortesía de L.Hernandez)




Ahí voy (Cortesía de L.Hernández)
La primera vuelta me sentí muy ahogada y pesada. Ayer nos reíamos de mí, que al parecer yo pasé como en “cámara lenta”, de hecho en cámara lenta me pelé un cruce por despistada, en este vallecito y me tuve que devolver para meterme por donde era, sin consecuencias graves en esta ocasión. Cuando terminó la primera vuelta, no podía creer que solo llevaba una sola y me faltaba la mitad.  Sin embargo, escuchar los gritos de la gente me animó. Pero en la segunda fue que por fin agarré mínimo,  me salían los codos con más soltura, agarraba los toboganes y zanjas más confiada y sin tanto tráfico de ciclistas. Para cuando la terminé ya me sentía más cómoda, aunque estaba cansada sentía que podía seguir. Al final llegué de tercera, llegamos con mucha separación de tiempo las de mi categoría. Felizmente logré el tercer lugar, fue un honor compartir podio con dos duras, Marcia Barrios, primer lugar y Yanis Hernandez, segundo. Marcia Barrios ganó el campeonato mundial de MTB en Sur Africa, representando a Venezuela el año pasado, entre otros logros.


Pronto arrancó la segunda manga, cuando yo llegué me recibió mi suegro y mis cuñados, consintiéndome y ayudándome a recuperar el aliento, también estaba Pirata, Jay y Tati, preguntándome cómo me fue. Cuando de pronto, anuncian la salida de la segunda manga y Jay y Pirata empiezan cual dos chiflados a verse las caras y corretear de un lado al otro, yo creo que hasta chocaban entre ellos, empezamos a ver la salida de los elites y ellos todavía estaban por ahí haciendo muecas y corriendo. Hasta que por fin se lanzan a la zona de salida y salen de últimos pero con mucha fuerza, se habían perdido la salida pero igual arrancaron desde abajo con muchas ganas de recuperar el error.

Y así pasaron Rómulo, Luis Carmona, Rivero, Toño, Pecchio, el español (Moret), Miguel Robles, entre algunos conocidos, todos muy concentrados. Nosotros en la zona de llegada estábamos pendientes de las vueltas que llevaban cada uno. Entre Tati, Carola, el Sr. Rómulo, Romulín, Luis Hernandez y yo, dándole agua y cambiándole los termos cuando pasaban y lo más importante dándole ánimo.


Yo abajo y a la izquierda animando a Ro y Luis C viene atrás (cortesía LHernandez).
Estoy muy orgullosa de mi esposo y en lo bien que le fue esta carrera, se situó muy bien desde la primera vuelta y logró mantener el paso, me cuenta que saltó “toda vaina” como le recomendó Pirata, y que mantuvo un promedio de pulsaciones más alto que nunca, lo cual también habla de lo que le estaba poniendo. Logró sexto en una categoría bastante exigente, en la Master A. Al otro que también le fue muy bien fue a mi equipo Luis Carmona, quien logró octavo en la misma categoría, la terminó muy constante siempre.


Ro







Luis Carmona
Pecchio y Toño también terminaron muy bien hicieron quinto y cuarto, respectivamente en la categoría Master B. Rivero, el español (Moret) y Miguel Robles, pincharon y no pudieron terminar la carrera. Ahora el mejor cuento fue el de Pirata y Jay quienes arrancaron juntos y durísimo y pasaron un montón de gente en la primera vuelta, se llegaron a situar muy bien, siempre juntos, uno adelante y el otro atrás y luego, alternaban, muy parejos, recuperando su error, nosotros animándolos para que siguieran así. Carola y Tati, dándoles agua. Y pues para la segunda vuelta se pelaron un cruce, y no subieron por donde tenían que lanzarse al vallecito (un cruce diferente al que me pelé yo) y cuando terminaron la vuelta e iban para arriba otra vez, los detuvieron los de la federación y los descalificaron, entre rabia y risas, todavía los seguimos chalequeando.

El cuento más bonito, que de solo contarlo me erizo, fue el de los ganadores de la categoría Master A masculino. Después de estar de primero casi las cuatro vueltas, Chaparro (del equipo Ciclozona), colapsa a metros de la llegada entre calambres que no lo dejaban ni pedalear y menos caminar. Tony Castro quien estaba de segundo, al ver como su compañero se desmorona antes de la llegada, en vez de seguir y ganar, se detuvo y lo ayudó a pararse, lo sostuvo por la espalda y juntos cruzaron la meta. Todo el público presente, inclusive yo que aún no entendía bien lo que pasaba, nos paramos a aplaudir tan bello gesto, tremendo aprendizaje para todos.







Me premiaron con una súper medalla de madera muy original tallada y con quinientos bolívares que alcanzaron para los helados del equipo de apoyo. La pasamos muy bien, fue tremenda experiencia, le doy las gracias al equipo de apoyo, a Ro, a Ciclozona y mis felicitaciones a Popo quien con mucho esfuerzo logró este excelente circuito.


¡Feliz vida y a rodar!

L.A.

Primero: Marcia Barrios, segunda: Yanis Hernández y yo tercera y contenta (Cortesía R.Cobos).











viernes, 17 de enero de 2014

"Adaptarse o morir” (literalmente)

En el deporte, como en la vida, no es fácil mantenerse motivado todo el tiempo, a pesar de ser el ciclismo una actividad que me hace feliz, el entorno puede afectar esta motivación y esas ganas de salir a entrenar.

A mí, la verdad es que me pegó el contraste de empezar el año con la libertad de rodar por los páramos venezolanos, y luego regresar a Caracas. No he querido salir, me siento como ese cóndor enrejado del que hablé en la entrada anterior. Tantos casos cercanos y otros no tanto, con los problemas de inseguridad que se vive en Venezuela y sobre todo en la capital, que es difícil mantener la actitud que he tenido hasta ahora: tratar de no pensar en que me puede tocar a mí, tratar de salir en grupo, evitar determinadas zonas y encomendarse a todos los santos. Desde hace tiempo esto ya no es suficiente. Para mí, hoy salir sobre la bici en Caracas, en vez de producirme sensación de libertad y paz, como debería ser, me produce un miedo terrible. 



Es por esto que hago referencia a la última entrada de uno de mis blogs preferidos, Semilla de Vida:, “Adaptarse o Morir (observaciones en la naturaleza)”, http://ppdopico.com/2014/01/16/adaptarse-o-morir-observaciones-en-la-naturaleza/. Dopico escribe acerca de las aves en sus comederos:

"Rápidamente se adaptaron al cambio alimentándose aferradas a las flores; sin pensarlo mucho mi siguiente paso fue eliminar las flores. Desde ese momento no he dejado de admirarlas, cada una ha seguido alimentándose, a su manera cada una se adaptó a los cambios.” 

Adaptarse o morir, es lo que nos toca hacer ante tantos cambios (y crímenes), a mi me movieron la base pero no me queda más que seguir buscando alternativas. Hoy, aprecio mucho un rodillo que tenemos en casa y la linda vista a El Ávila, aunque no tengo un comedero de colibríes, tenemos uno de pajaritos que vienen a comer cambur y si te paras tempranito, religiosamente ves cruzar al grupo de guacamayas emparejadas y alborotadas casi todas. 

También ver este video me ayuda mucho cuando pierdo la motivación, en realidad este video me mueve todo por dentro, me lo envió Ro hace tiempo, y realmente admiro mucho al personaje, me siento identificada con cada frase. En resumen mi meta de este año la defino con este video, aquí va...




L.A.

martes, 7 de enero de 2014

EL AGUILA Y EL DOMO, EL TISURE Y ¡SANTO CRISTO!

El 2014 comenzó de la mejor manera posible, pedaleando y sobre Los Páramos venezolanos. El primero de enero arrancamos 3 carros desde Caracas, con 9 bicicletas encima, cobija, abrigos y muchas ganas de rodar. Llegamos a la posada Mystic en Apartadero, donde nos hospedamos hasta el día de Reyes. En la posada nos acomodamos: Jay, Tati y sus dos hijos, Rodrigo y Noelbis (esposos), Edwin, Ramli, Carola (hermana de Ro), Pirata, David, Jose Javier (el primo de Pirata), Rómulo y yo.  De los cuales éramos 10 ciclistas.

El mismo primero de enero en la nochecita fue la primera salida, la de aclimatación, yo traía un resfriado desde Caracas y decidí quedarme para no exponerme a semejante frío y poder rodar los demás días. El frío estaba realmente intenso, sin embargo, los 8 que salieron (Jay, Pirata, David, Noelbis, Rodrigo, Carola, Edwin, David y Ro) llegaron hasta la posada del pana Giovanni Gil (La Casita del Páramo) y se devolvieron por un atajo, contaron que les fue muy bien a pesar del frío y la sensación de falta de oxígeno. Tati, Ramli, los niños y yo, recibimos al primo de Pirata, Jose Javier al cual conocimos ese día. Este se vino solo en su carro desde San Cristóbal a pasar esos días rodando con nosotros y yo de curiosa comencé a indagarle la vida.

Pronto llegaron todos y nos reunimos, teníamos una cocina común donde pasábamos la mayoría del tiempo. Esa noche, yo preparé chocolate caliente y Noelbis una pasta para todos. Todos ayudaban y todos comían, después de la comilona a arreglar todo para enfrentar al día siguiente el Pico El Aguila sobre las bicis, bajar al Domo y los que quisieran subir al Alto de Piedras Blancas para luego bajar juntos y salir por el puesto de Guarda Parques del Valle de Mifafi. Noelbis era la que tenía menos experiencia del grupo y Carola estuvo casi 2 años sin estar activa en el ciclismo, por una lesión y posterior operación en la cadera, así que Rodrigo y Rómulo anteponiendose a esta situación prepararon las cadena de perro en sus respectivas bicicletas, para así poder halarlas, Rodrigo a su esposa y Rómulo a su hermana y mantener al grupo los más unido posible.
Rodrigo, Noe y Jay
David Arispe




Ro y Edwin







EL AGUILA Y EL DOMO,

Salimos a golpe de 6:30am luego de un rico café hecho por Edwin en cafetera de colador y una avena que les preparé para no irnos con las barrigas vacías, armamos nuestra “fila india” ahorillados en la carretera hasta Pico El Aguila, agarrando solo unos pequeñitos atajos de tierra. Pasamos a un ciclista que estaba reparando un pinchazo y que luego nos alcanzó para unirse al grupo el resto de la rodada, lo llamamos: Luis el pega´o. Luis el pega´o, era un tipo simpático y amable de Caracas que vino con su familia a pasar vacaciones en los páramos y que tenía varios días rodando solo. Después de más de hora y media, llegamos al Pico y había gente a pesar de lo temprano, tomamos fotos y chocolate caliente y seguimos hacia Piñango. Aunque el primo de Pirata había pinchado así que los hombres se quedaron reparando y las mujeres con los dos que jalaban (Rodrigo y Rómulo) fuimos adelantando mientras cambiaban la tripa.

El cielo estaba limpio y azul, íbamos como metidos dentro de una imagen surrealista, rodeados de frailejones por la carretera de asfalto, con montañas del “Sr. de Los Anillos” de fondo. A orilla de carretera habían pedazos de hielo, donde David y Pirata se detuvieron a jugar y tomarse fotos cual niños cuarentones que son, frenaban sobre el hielo para esquiar con las bicis unos metros. Era bellísimo ver los colores de las chaquetas a lo lejos reconociendo a los panas. Ro nos esperó para señalar el cruce (aprox. 20km desde la posada) en donde comenzaba la bajada hacia El Domo, nos reagrupamos y después de más fotos, emprendimos la bajada sabrosa hasta El Valle, de rocas sueltas, tierra y de "zig-zag".

Todos llegamos abajo contentos, en especial Carola quien le encantan los descensos y por su lesión tenía tiempo sin sentir la emoción de estos, llegó pegando gritos y feliz de no haber perdido su destreza en estos.


Entrar al Valle de Mifafi en bicicleta, es sentirse chiquitico ante tanta majestuosidad y nos adentramos admirando el riachuelo y a las vacas peludas. Llegamos al Domo, donde Jose Javier (el primo de Pirata) y Carola se quedaron y los demás empezamos a subir hasta el Alto de Piedras Blancas, la subida fue larga pero rodable en un cien por ciento, la altura la hacía parecer más difícil pues no puedes calmar los jadeos en cada pedaleada. Me fui adelante con Edwin y Jay, y le fuimos dando poco a poco. Pronto llegaron uniformados de velociraptors Ro, Pirata y Rodrigo como una unidad nos llegaron y absorbieron a Jay y a Edwin y siguieron subiendo a un mismo ritmo, yo seguí al mío y arriba nos encontramos todos. Recuerdo que habían unas piedras en forma de podio en la que se montaron por orden de llegada simulando el podio de Piedras Blancas.

Bajamos con la sorpresa de encontrar a Noelbis muy cerca del Alto, pensando que se había devuelto y la verdad es que a un paso constante (considerando que nos contó que se acostó en el suelo varias veces para bajar sus pulsaciones), demostró una increíble resistencia sobretodo para el poco tiempo que tiene rodando.

Bajando pinchó Ro, reparó con la ayuda de Jay y seguimos bajando hasta reunirnos todos en el Valle donde bajamos juntos, antes volviendo a reparar la tripa de Jose Javier quien pinchó por segunda vez. Atravesamos el Valle de Mifafi por la carretera de tierra que bordea la montaña, disfrutando del paisaje, salimos en el Puesto de Guarda Parques donde varios admiramos al imponente condor que aun vive en una jaula, y que está en peligro de extinción.

Al llegar a la posada, celebrando nuestra rodada, nos recibieron unas ricas lentejas calientes con arepa que nos preparó Ramli y Tati y que nos subió el ánimo y la energía.
















EL TISURE,

Al día siguiente, arrancamos de la posada hacia abajo, las chaquetas cortaviento y los buff no fueron suficiente para evitar que tembláramos de frío toda la bajada hasta la entrada del Tisure. Donde empezamos a subir, y pasaron varios minutos antes de que agarráramos calor a pesar de las subida. Ro era nuestro guía, y rápidamente al llegar a una reja se dio cuenta que no estábamos en el camino, así que se devolvió y subió por donde era y nos hizo seña desde arriba para que nos metiéramos por donde era. El quería sorprendernos, lo que no sabe es que todos los que estábamos lo conocemos bien y ya nos lo esperábamos de él, así que solo le seguimos la corriente haciéndonos los sorprendidos, para que se pusiera contento.


Seguimos unas subidas muy empinadas, y pronto comenzó la tierra donde habían partes que había que empujar la bici y otras que si no la empujabas las pulsaciones te obligaban a detenerte más adelante, por la altura. Una que se detuvo permanentemente fue una vaca que vimos muerta en mitad de la vía, asumimos que se cayó de muy alto, era tan grande que había que esquivarla por un ladito porque ocupaba gran parte del camino.

El camino comenzó a volverse cada vez menos pedaleable y comenzamos a empujar más las bicis, llegamos hasta una ventana donde venía una bajada de piedra suelta, muchos caminos bordeando la montaña y luego otras ventanas cada vez más altas,  pero luego, los que iban adelante se devolvieron al ver que el camino iba incrementando en dificultad y se hacía menos transitable con las bicicletas.

Comenzamos el descenso antes de llegar a la ventana del Tisure. El regreso estuvo muy técnico y fino. Nos reagrupábamos cada cierto tiempo, a David se le había dañado el freno de adelante, así que tuvo que maniobrar demás y esperar que se le enfriara el freno de disco trasero en cada parada para poder seguir, menos mal que David Arispe es un experto, porque no estaba fácil esa bajada sin los dos frenos.

Nos desviamos bajando para conectar por una carretera de tierra y luego subir juntos el asfalto, donde a mi y a varios ya se nos venía acabando la gasolina luego de cinco horas de rueda intensa. También contamos con un día soleado (que insoló a Pirata) y un cielo despejado.
















¡SANTO CRISTO!,

Esta rodada tenía mucho suspenso incluido, se sabía que era dura,  todos le tenían cierto respeto. La hicimos con Ricardo Tavolini y su amigo Gilberto, que avisó que estaba allá e invitó a Ro con los del grupo a ir. Salimos desde un poco más allá del pueblo de Gavidia. Les confieso que el paseo en carro hasta Gavidia fue lo que más me disfruté, en realidad, lo único. El paisaje era mágico y las rocas daban sensación de poder, la carretera es de un solo carril y bordea la montaña con cierto vértigo implícito. Esta es nuestra tercera vez en Gavidia (la conocimos Ro y yo con Melba y Jaime y hemos vuelto dos veces), pero el camino no deja de sorprenderme.

Estacionamos donde se acaba el camino, éramos Jay, Pirata, Rodrigo, David, Edwin, Ro, Gilberto, Ricardo y yo, bajamos las bicis y comenzó lo bueno...  El inicio lo marcó una subida muy empinada de rocas, a la que todos empujamos las bicis, lo terrible del caso es que yo estaba esperando que se acabara la subida difícil para montarme sobre la bici, pero saben qué, nunca llegó.

No solo eso, se acabó la subida donde empujé la bici, y comenzó la subida donde CARGUÉ la bici porque ya no se podía empujar, sencillamente el camino era exigente hasta caminando, lleno de escalones naturales de rocas, partes donde no se podía siquiera estar al lado de la bici. Todavía por ignorancia o esperanza, seguí esperando que se acabara la parte difícil, y seguía aumentando la dificultad. Recuerdo que le dije a Edwin varias veces, mis ganas de devolverme (¡Santo Cristo! cómo iré a bajar por aquí, pensé).

Sin escuchar mi instinto, que estaba más que evidente, seguí caminando y cargando la bici, pero además ya era mi segundo día de diarrea provocada por una pizca andina. A pesar de mucho líquido no logré compensar con bebidas la pérdida de líquido. Y seguí caminando y desgastándome, comenzaron al fin unos pedacitos pedaleables que bordeaban la montaña pero ya estaba torpe y además se acababan rápido... ahí pensaba: ¡Santo Cristo! por qué no me quedé como las otras muchachas. Pronto llegamos a un río donde paramos a comer, recuerdo que yo ya ni hablaba mucho, ahí comimos algo. El lugar parecía un pedazo de tepuy gransabanero, era realmente contrastante. Seguimos subiendo y subiendo, por fin llegamos a una subida de tierra pedaleable, pero cuando me fui a montar, ya no tenía pierna ni pulmón, lo había gastado en el trekking anterior, ahí vi como todos los demás se montaron y se iban alejando de mí. Menos David y Rómulo que me esperaron un rato, pero en cuanto los alcanzaba y arrancábamos se me volvían a ir, mi ritmo era lento.

Fue en ese momento donde la cara de Ro cambió, y pensé: ¡Santo Cristo! qué hago aquí, me quitó la bicicleta y comenzó a empujar ambas bicicletas, ambos caminamos el falso plano y yo aun sin bicicleta no podía caminar al ritmo de él que empujaba las dos bicis. Al llegar al pie de la subida del Alto, nos esperaba el resto del grupo, y entre Edwin, Gilberto y Jay, se dividieron las partes de mi bicicleta, ayudando a Ro que me ayudaba a mi. Ro subió con su bicicleta y bajó a buscar la mia (le entró el espirito de corredor de aventura) en esos momento no puedo explicarle que no es una carrera que no importa que subamos lento, en esos momentos ni se le puede hablar, es mejor seguirle la corriente. Pero lo logramos, como un gran equipo, llegamos compactos al Alto de Santo Cristo a 4200msn y con día lo suficientemente despejados para ver las lagunas y los picos a los lejos. Compartimos un rato y ... ¡Santo Cristo! ahora la bajada.

La bajada fue una locura, todos: Edwin, Pirata, Jay, Rodrigo y Rómulo salieron cual “Mega avalanche” y no hubo piedra o escalón que los detuviese, más atrás salieron Ricardo y Gilberto, y luego David y yo, que David me iba esperando y bajamos juntos. Debo asumir que bajé muchas más cosas de las que me creía capaz, creo que más por sobrevivencia y para salir de la bajada rápido que por capacidad. Pero yo sabía que estaba cansada, así que trataba de no arriesgar y caminé, cargando la bicicleta, muchas partes. Al rato me cansaba de caminar, me montaba de nuevo y comenzaba a lo "patada y confú” por esa bajada de codos, rocas sueltas grandes y “puyuas" y escalones y escalones de rocas, además por si fuera poco, si te pelabas, te esperaba el precipicio. ¡Santo Cristo quiero llegar viva al carro!, pensé, y poco a poco entre caminar y maniobrar, logré sobrevivir.

Los muchachos cuentan que hasta para ellos fue muy difícil, para algunos la más difícil que hayan bajado nunca, y que a pesar de sus bicicletas, algunas rígidas, otras dobles pero ninguna de descenso, lograron sacar la mayoría de la bajada montados, en un 95 % afirmaron. Llegaron por su puesto con la adrenalina a explotar y al contrario de mi, feliz del recorrido. Nos reunimos en un kiosco de Gavidia a comer empanadas y yo a tomarme un suero salvador que me  regaló Jay. Todos celebramos de estar vivos y contando cada experiencia.




























Esa fue mi última rodada del viaje, pero Edwin, Ro y David, recordando sus tiempos en que formaban equipo de aventura fueron los únicos que salieron al día siguiente en la tarde, desde la posada en Apartadero hasta Pico el Aguila atravesando el Páramo de los Conejos, cuentan que vieron una manada de caballos salvajes, que usaron el GPS, y que la neblina del atardecer no los dejaba ver, regresaron contentos, haciéndonos coco de su rodada aventurera.


Fue un viaje mágico y perfecto para comenzar el 2014 y celebrar un año de este blog, esperándo que hayan muchos cuentos por rodar y contar,




Cortesía de Edwin



FELIZ AÑO Y A RODAR,

L.A.




sábado, 28 de diciembre de 2013

RESUMEN NAVIDEÑO, llegó Eddie 29

La rodada del 24 fue la clásica de muchos, este es mi segundo año en la tradición, bajada del cerro para prepararnos a recibir al niñito Jesús, eramos varios, desde mi casa salimos Dudu, Pirata, Ro y yo, y allá nos encontramos con Pecchio y Argenis y un grupote de Los Cachalotes que también estaban.

Gracias a Pirata que me prestó su Nomad, lo mejor fue la bajada. Como es una bici de descenso es muy pesada y casi toda la subida iba empujándola. Ro también se vino con su Nomad, me esperó y me ayudó a subirla. Nos reunimos en el refugio y había muchísima gente, compartimos un poco y seguimos subiendo. Nosotros subimos un rato más y luego vino lo mas esperado. Pero como dije, todo ese esfuerzo pa´rriba valió la pena.

Esta Nomad pasaba por donde me daba la gana, si me equivocaba calculando, no importaba, igual pasaba. Es tan robusta que bajar escalones naturales y raíces se hacía fácil, los coditos si requerían esfuerzo pero la tierra estaba sueltica y apenas frenabas coleaba bien, así que bajé como nunca, y con control de la situación gracias a ese camión, llegue abajo con la adrenalina a mil y las endorfinas a cienmil. Nos encontramos abajo y cerramos con un café para luego irse corriendo a los quehaceres propios de noche buena.


Lo que no me esperaba era mi regalo de noche buena, y menos mientras compartía en familia y se acerca mi sobrino menor Ignacio, con una cajota grande que el cargó con tanta facilidad a sus 6 años. Yo pensaba que era un tendedero, o a lo mejor una mesa de planchar por lo grande del tamaño, y cuando abro el regalo, veo el INTENSE de la caja, abro la caja y era nada más y nada menos que un cuadro Hard Eddie 29 de carbono que me había dejado Ro en el arbolito de mi hermana sin que me diera cuenta. No me salieron gritos, ni tampoco lagrimas, creo que no caí en cuenta de la realidad. Aún no es que caiga mucho, pero cual cuadro de pintura, lo admiro todos los días detallándolo y fijándome en los "tatuajes" que tiene en el cuerpo y en lo único de su diseño. Me sorprendió el regalo, estoy muy agradecida, valoro mucho ese gran esfuerzo, estoy hasta apenada, pero sobretodo, estoy feliz con este tremendo regalo, solo espero sacarle el provecho y explotarle el potencial.


Todavía estoy leyendo e investigando sobre sus cualidades, sobre qué componentes serían los ideales para armarlo, un poco sobre su historia y lo exclusivo de sus raíces. Este Eddie es un gringo peculiar, viene de una familia donde todos saben bajar bien pero él a diferencia del resto de su familia nació diseñado para ser ligero y desplazar mejor, claro que la herencia de downhillero la lleva con él. Además lleva tatuajes de calaveras con rosas y su insignia es el fuego por lo que se le nota que es apasionado y definitivamente INTENSO. Hasta ahora me he sentido identificada con Eddie, de donde viene y su potencial, nos falta todavía muchas cosas para empezar a salir juntos, pero estoy segura de que nos llevaremos bien y que recorreremos muchos caminos juntos.











































La mañana del 25, yo no podía aún estrenar mi regalo, pero Ro que tenía una camisa nueva para hacer downhill si pudo estrenarla con su aliado Pirata, yo fui de cómplice (o de sherpa) a subirlos hasta El Volcán para que ellos se lanzaran, aquí van algunas fotos de todo lo contado.











Feliz Vida y a rodar,

L.A.




lunes, 23 de diciembre de 2013

Rodada perruna a La Barrica

Lo que más recuerdo de la rodada de hoy, lo que más llamo mi atención fueron los perros del camino. Salimos de San Antonio de Los Altos: Juan Valdez, Beto, Pirata, Ro y yo, paramos en San Pedro y subiendo La Culebra nos llega Pepito de sorpresa, una de las grata. Tiempo sin rodar con él y por casualidad coincidimos, y se nos unió el resto del camino.

Primero nos topamos de frente con dos perros bajando a toda velocidad, el primero nos esquivó pero el segundo se estrelló contra la bici de Beto. Un poco más arriba otro perro distinto, le empezó a gruñir al mismo personaje. 

Luego vino El Barniz donde Ro me esperó para ir juntos y luego yo peleaba con el porque para no ensuciar su bici de barro zigzagueaba entorpeciendo mi camino, de ahí seguimos hasta la Barrica donde nos encontramos con el protagonista de hoy. 

Nos encontramos con un perro demás de simpático que además tiene debilidad por los ciclistas. Varios grupos ya lo conocen y a nosotros no es la primera vez que se nos pega en una ruta, es más sale en las fotos de la primera salida que cuenta este blog. Estuvo con nosotros en La Barrica y no se quiso despedir, se vino en nuestro regreso, y en la caseta lo esperaron más de 5 perros (en patota) que lo "cayapearon", nosotros con las bicis tratamos de servirle de escudo pero  fue inútil. Lo mordieron duro, seguimos y el perro con nosotros, vino pura bajada pero el podía seguir nuestro paso. Era fino voltear y sentirlo uno más del grupo. 

Durante la bajada todos los perro le ladraban a nuestro pana, salían de la nada a gruñirle. Unos feos, otros raros, otros grandes, unos de quinta y otros de taller. Tenemos la teoría que a lo mejor era una pana en vez de un pana y que a lo mejor andaba en celo. Pero la actitud de todos era más de ataque que de cortejo. 

En Pozo de Rosas, por iniciativa de Ro le compramos dos empanadas, aquí había otro perro peculiar pero este era arrogante y antipático y tenía su celular al cuello. 

Seguimos bajando y cuando empezamos  a bajar por la ruta de Los Cumbitos (que nos las enseño Pepito) lo perdimos de vista, esperemos verlo en otra ocasión pero a Ro y a mi no nos faltó gana de adoptarlo. Luego camino a Los Teques no pude evitar fijarme en los perros que iba viendo y recuerdo ver uno en una poltrona que estaban vendiendo, bien sentadote. 

Nos separamos de Pepito y seguimos para arriba de vuelta a San Antonio, en La Panamericana ya yo venía cansada, y por fin en San Antonio, nos paramos en la Naranjita por jugo y nos encontramos a Carola (mi cuñada que está retomando la bici) y a Alvaro. Ahí nos despedimos del resto y nos quedamos hablando un rato con Carola hasta que se tuvo que ir para alimentar precisamente a su cachorro. 

Para terminar con las peculiaridades caninas, al llegar al carro se nos acerca un chamo que le faltaban 5 bolos para el estacionamiento a pedirnos ayuda y que era endurista, y tenía 2 perros callejero en su carro. Resulta que el acostumbra a recoger perros de la calle, cuenta que tiene como 10 en casa. Y así se acaba esta rodada perruna. 

¡Feliz vida y a rodar! 

L.A. 




Perro arrogante (foto cortesía de Juan Valdez)
El panita de hoy

sábado, 21 de diciembre de 2013

Por un atardecer

Parafernalias necesarias: busca las bicis, monta las bicis, baja las bicis, busca el termo, zapatos, bombas, casco, perolitos, coroticos, etc. sube aquí, nos vemos allá y así ...

Salimos en dos bicis de enduro (Rómulo y Pirata) y yo en mi Era (en venta), no entrenamos y como se hacía de noche tampoco bajamos picas, al menos no significativamente, pero salimos a la cima de una montaña de Los Altos Mirandinos y justo arriba coincidimos con la escondida del sol. Realmente espectacular, valió la pena el alboroto, las fotos lo cuentan mejor. 









domingo, 1 de diciembre de 2013

Bienvenido diciembre, pero los ciclistas no tanto.

Como es tradición en Caracas, todos los primeros de diciembre se enciende la Cruz y prende cada noche hasta día de Reyes. Mucha gente sube a ver el primer encendido dándole la bienvenida a la Navidad. Lo que aún no entiendo, es por qué el símbolo de la Navidad en esta ciudad es una cruz y no un pesebre, al final, ¿la cruz no debería ser en Semana Santa?. 

Bueno, decididos a subir nos adentramos en el cerro a golpe de 4pm, comenzamos en una subida con bastante inclinación. Éramos: El Negro, Luis Abraham (El Tigre), Gregorio, Sergio (cara e´cambur), Ro y yo. Es decir, subí con puros leones sin afeitar, y pues me tuvieron que esperar bastante subiendo, todos son expertos de estas rutas. Yo la última vez y la primera que subí fue en diciembre del año pasado, y la ruta está tan dura como la recordaba, aunque ellos digan que está más fácil. En muchas partes empujé a mi bici, en esta ruta las pulsaciones siempre se mantienen a tope, vayas como vayas. Es de una dificultad técnica muy elevada, sino se tiene el nivel técnico es preferible no subir porque no se disfruta nada. Hay que darle suave y controlado, pero yo no podía pedalear más lento, así que me cansaba muy rápido, me falta práctica. 

Al llegar arriba encontramos frío y neblina. Rodar por los senderos es realmente mágico. Hay bambucillos atravesados en el camino,  Ro chocaba el casco contra más de un tronco sin querer, yo me resbalé más de una vez con las raíces, llegamos ya oscureciendo. Fuimos al lugar a presenciar el encendido esperado y... esta vez los objetivos no fueron logrados.  

Tuvimos que devolvernos, pero nos paramos antes a merendar. En las primeras curvas del regreso, había que tener cuidado con las raíces babosas que te botaban del camino, y hacia el barranco. Pero en general la bajada fue tranquila, por suerte la luz del Negro se quedó sin pila, así que no bajaron tan rápido. El resto de la bajada, si pudiera definir en una palabra en cómo me sentía, esa sería en "FLOW". De noche, paradójicamente, los sentidos se agudizan y te sientes más seguro, el cuerpo va "flojo", sin tensión, los instintos van tomando decisión y la cabeza solo se deja llevar. También ayuda que vas concentrado en el camino que es lo único que alumbra la linterna, entonces te olvidas del precipicio o lo demás. Y es así como logré sacar codos, zanjas y picas que ni yo me las creía. 

Llegamos abajo contentos, en la última bajada se me calentaron los frenos tanto, que tuve que pararme un rato, porque ya no funcionaban, y eso que los iba bombeando. Llegamos de nuevo a la caótica ciudad en la que se ha convertido Caracas, pero cargamos las pilas desde su cerro para enfrentarla con mejor actitud esta semana. 

Feliz vida y a rodar

L.A. 


PD: ...al llegar a casa, vimos la cruz encendida.